miércoles, 2 de febrero de 2011

DANZA DE LA SELVA.

Uno de los temas que han despertado interés dentro de la antropología y el folclore de nuestros pueblos es el de las danzas de palos o paloteos. La existencia de este tipo de baile ritual se distribuye por un amplio espectro de países. Quizá sea Europa el continente que más arraigada tenga esta tradición, en la que España ocupa un puesto destacado por la variedad y riqueza regional que aporta

danza s de el dragon

danzas de dragones

Danzas clásicas de la India

Se denominan danzas clásicas de la India a las incluidas en el "Nâtya-shâstra",[2] un tratado artístico que se atribuye al rishi Bhârata escrito alrededor del año 400 a. C.

Esta obra se divide en treinta y ocho capítulos, que describen las convenciones del teatro, el drama, la poesía, el canto y la música. Incluye reglas sobre temas tan diversos como los edificios ideales para interpretar estas artes, las reglas de prosodia y dicción, los tipos de personaje, la forma de representar los sentimientos, y los movimientos de cada miembro. Se describen en detalle sesenta y siete mudrâ (posiciones de las manos) y treinta y seis movimientos de ojos.

DANZAS DE PALOS Y DE CINTAS


Uno de los temas que han despertado interés dentro de la antropología y el folclore de nuestros pueblos es el de las danzas de palos o paloteos. La existencia de este tipo de baile ritual se distribuye por un amplio espectro de países. Quizá sea Europa el continente que más arraigada tenga esta tradición, en la que España ocupa un puesto destacado por la variedad y riqueza regional que aporta.

Son muy diferentes las causas que han mantenido vivos estos grupos de danzantes, pero quizá la religiosa sea la más importante, aunque en su origen nada tuvieran que ver un hecho y otro.

Sin duda, estas danzas deben emparentarse con ritos paganos, siendo en esta cuestión de la procedencia u origen donde las teorías se enfrentan con mayor fuerza: la idea más generalizada hace unos años era dar a estas danzas un carácter guerrero; su origen sería la derivación de las danzas de espadas, de origen megalítico y significado medicinal o curativo, según M. Schneider. Pero cada vez se impone más la cuestión de atribuirlas cualidades propiciatorias y de fertilidad, emparentándolas de este modo con ritos agrarios ancestrales. En este sentido resulta acertada la idea de Josep Crivillé en la que recuerda cómo los palos o pequeños bastones fueron los primeros instrumentos del hombre para realizar sus tareas de agricultura en las sociedades preagrarias. Por otra parte es un hecho indiscutible la creencia de considerar a la danza como elemento que favorece la germinación de cosechas. Esto puede verse refrendado en muchos de los pasajes de estos bailes, cuando los propios danzantes se inclinan hacia la tierra y clavan el palo en ella recordando esta actividad agraria de la siembra por medio de un bastón. Otra posibilidad que se baraja es la de contemplar los paloteos como restos de antiguas danzas gremiales. En lo referente a Portugal, los paloteos (danças de pauliteiros) constituyen la principal atracción turística y tópico identificador de la zona de Miranda do Douro.


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DANZAS

La jota castellana (tanto de las actuales regiones castellana y leonesa como de la castellano-manchega) se suele acompañar con guitarras, bandurrias, laúdes, dulzaina y tamboril. Todo mientras la pareja de bailarines danza manteniendo las manos encima de la cabeza, ocasionalmente acompañandos de castañuelas. La jota castellana, se baila con los característicos pasos saltados, un poco picada, y es más sobria y menos movida y airosa que la de Aragón. La música va frecuentemente acompañada por canciones que reciben el nombre de coplas. Éstas a veces tratan del amor, de las bodas (en las que se daban consejos y alabanzas a los novios), de la vida o de su religiosidad, pero casi siempre se caracterizan por su picaresca y gran sentido del humor. La jota manchega, típica del lugar, tiene como característica propia que tiene rasgos de ronda. A muchas jotas manchegas se las conoce por «Jota del Mantecado», ya que era frecuente cantarlas y bailarlas en fechas cercanas a la Navidad, aunque también se bailaban en otras fechas señaladas.