martes, 18 de enero de 2011
Danzas Irlandesas
danzas clasicas de la india
Se denominan danzas clásicas de la India a las incluidas en el "Nâtya-shâstra",2 un tratado artístico que se atribuye al rishi Bhârata escrito alrededor del año 400 a. C.
Esta obra se divide en treinta y ocho capítulos, que describen las convenciones del teatro, el drama, la poesía, el canto y la música. Incluye reglas sobre temas tan diversos como los edificios ideales para interpretar estas artes, las reglas de prosodia y dicción, los tipos de personaje, la forma de representar los sentimientos, y los movimientos de cada miembro. Se describen en detalle sesenta y siete mudrâ (posiciones de las manos) y treinta y seis movimientos de ojos.
Danzas de Japon
Shirabyōshi (白拍子, Shirabyōshi?) es el nombre con el que se denominó a las bailarinas que desarrollaban danzas tradicionales japonesas (también denominada "shirabyōshi"), ataviadas con indumentarias masculinas. La profesión de shirabyōshi se desarrolló en el siglo XII y era realizada para nobles, samurái (bushi) de alto rango y celebraciones.
En occidente, a veces fueron llamadas cortesanas, pero el término se refiere a una prostituta de categoría, por lo que esta denominación es incorrecta. Por naturaleza ellas eran bailarinas y aunque algunas shirabyōshi dieron a luz a niños de padres nobles, este no era su propósito.
Danza Capoeria
danzas vascas
Las Danzas vascas (en euskera Euskal Dantzak) son una parte muy importante de la cultura vasca y la fundamental de su folclore. Cada territorio histórico, o provincia, tiene las suyas propias. Cada pueblo tiene su danza que se acostumbra a bailar en sus fiestas mayores. Algunas de ellas son muy antiguas perdiéndose su origen en los tiempos, otras son recreaciones más o menos modernas de viejas danzas y algunas son nuevas coreográfias con base popular.
Danzas de Evalas
Las Danzas Eslavas son una serie de 16 obras para orquesta compuesta por Antonín Dvořák en 1878 y 1886 y publicada en dos grupos: Opus 46 y Opus 72. Originalmente escritas para piano a cuatro manos, las Danzas Eslavas fueron inspiradas por las danzas de Johannes Brahms y de Hungría. Se compusieron a petición de la editorial de Dvořák. Las piezas, animadas y abiertamente nacionalistas, fueron bien recibidas en el momento y hoy se encuentran entre las obras más memorables del compositor, a veces apareciendo en la cultura popular.